
Todas sus metas estaban detrás de la bola de nieve. Sin embargo, el tamaño de la bola podía ser tal, que el campo de visión llegaba a quedar muy reducido. Incluso desaparecía, dejándola perdida en la oscuridad. Por no mencionar las leyes de la física, que hacían que a medida que esa bola aumentaba de tamaño, ella disminuía en el suyo. ¿Cómo podía escapar de esta situación? Si intentaba avanzar, ignorando la bola, ésta se hacía cada vez más grande. Crecía poco a poco, y era difícil darse cuenta. Pero lo hacía. La muy puta iba creciendo hasta que su peso llegaba a ser insoportable. Era entonces cuando ella, decepcionada por completo, tenía que enfrentarse a la realidad. Y es que, no había otra forma de superar ese trombo en su larga arteria. Tenía que ir poco a poco, afrontando cada diminuta partícula.
Quizás el bochorno del verano consiga derretirla un poco...
Jimmy Eat World – The Middle