8.31.2012

Pride and glory.


Como cualquier aspirante a actriz de funciones de gran alarde, quedó presa en un papel infructífero de un cortometraje de serie B. Cortometraje que, sin duda, tenía su encanto. Contaba una historia peculiar y complicada que a pesar de ser enrevesada, ataba todos los cabos sueltos de forma sencilla una vez terminada. Era una anécdota efímera que la actriz llegó a entender e interpretar a la perfección. Habría quedado como un bonito recuerdo, pero, la continua exposición del film en los medios de comunicación, así como el asfixiante miedo a la crítica, llegó a perturbar a la inocente y vulnerable aspirante. Se obsesionó con su mediocre papel creyéndose no ser capaz de hacer otra cosa. No sólo eso, llegó a identificarse con las críticas más hostiles y también, menos constructivas, llegando a obviar las que podrían haberla encaminado a lograr su sueño, y sobre todo, ignorando la suya propia. Era tal su ambición por agradar a todo el público y llegar a ser famosa que enloqueció ante la frustración, no quedándole más remedio que volver a su pobre aldea donde sabía bien cuál era su función. Al envidiar la fama de las grandes glorias de Hollywood, confundió por completo su sueño de sentir y transmitir emociones que quizás sólo con la actuación podrían, ella y sus aldeanos, vivir.


Ése podría ser su precio. Por suerte, aún no se ha estrenado el corto.

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