8.01.2012

Oh Tyler...


Basta con detenerte una milésima de segundo para que aparezca Tyler. Tyler, esa especie de instinto que algunos nos preocupamos por mesurar o incluso censurar para creernos adaptados al sistema o por mierdas de pensamientos irracionales. Tyler, el que nos incita a acostarnos con el primer tío que dilata nuestras pupilas. Tyler, al que no le sacia haber devorado media bolsa de pistachos, tres cruasanes de chocolate, dos paninis del horno de los borrachos y un kebab. Tyler, al que no le preocupa haber mojado todo el cojín de babas mientras hiberna con su siesta porque tiene tres cojines más. Tyler, el insensible, el caprichoso, el egoísta, el narcisista, el cruel, el superficial, el pedante, el sucio, el golfo, … En definitiva, el agotador de Tyler. Si al menos recordara el nombre del otro... Aunque el sin nombre cuando te atrapa... también puede ser necrosante. 


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